No nombrar las cosas por sus nombres. Las cosas tienen bordes dentados, vegetación lujuriosa. Pero quién habla en la habitación llena de ojos. Quién dentellea con una boca de papel. Nombres que vienen, sombras con máscaras. Cúrame del vacío —dije. (La luz se amaba en mi oscuridad. Supe que no había cuando me encontré diciendo: soy yo.) Cúrame —dije Continuidad - Alejandra Pizarnik
Si quieres olvidar, si no te basta con ahuyentar heridas y desprecios, acuérdate del día en que un poema te liberó del mundo y sus engaños. La memoria - María Sanz